Un mini relato de lolas en la calle

 
Lo que se consigue uno a veces por ahí
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Esto me ocurrió hace unos días. Es una de esas anécdotas que uno vive día a día en las calles de Venezuela y Latinoamérica en general.  
Resulta que un día fui a Ciudad Ojeda en carrito, por primera vez en más de un año ya que dejé el Polo (mi carro) en el taller. En la parada del Danto, en el centro de Ciudad Ojeda, adelante tenía a dos chamas, una de 30 años, ya madre y la otra era una “sifrina de barrio”. Es una esas chamas que uno mira do veces, estaba explotada de buena pero un poco mal vestida y hablaba un poco golpeado, pero era bien bonita.  Ellas hablaban frente de mi. De pronto la menos agraciada le dice a la sifrina: 

– ¿Tu te operaste, no? 
– Si Las tetas. Contesta la buenota.
Entonces comenzaron a hablar de las operaciones. La sifrina le dio todos los detalles de la operación a la otra y a mi por supuesto (escuchaba clarito todo). La no sifrina estaba muy interesada en operarse toda y anotó todo. 

– “Si operáte mija y cambiarás tu vida” le decía la sifrina.  
– Mirá ve, aquí te tengo una foto de cuando estaba recién operada”. Y la chama puso su Blackberry de frente, apuntando hacía su amiga pero yo estaba ahí y le vi las lolas gratis jaja.
Entonces me cagué de la risa por dentro. Este tipo de conversaciones es muy común, hasta en los estratos bajos de la sociedad.
La chama que sin pena dice que se operó, que de seguro el macho ahora le dará más cobres, y que eso te asegura un mejor futuro.
Ahora dentro de un año regresaré a la misma parada a ver si esa madre treintona con una bebé de 4 años decidió ponerse buenota.
Tal vez me las consiga a las dos por la calle en tremendo camionetón nuevo, producto de su esfuerzo ayudado con bisturí.

Foto IA Gemini

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