El sueño de ir a un Mundial de fútbol se le cumplió con creces a este joven que fue (y es) la envidia de muchos fanáticos. Conoce acá cómo hizo para ver a Shakira y un famoso cabezazo.
Por: El que escribe deportes en Pluma Volátil
Jesús y Madeleine estaban aburridos en su casa un día de febrero de 2006. De pronto les picó el hambre y decidieron ir a un Mcdonald’s. Pero no quisieron ir solos, decidieron invitar a José David y a José Daniel, dos niños hijos de unos amigos cercanos.
Cuando llegaron al restaurante pidieron un par de barquillas para los muchachos. Entonces vieron un cartel con una promoción que invitaba a los comensales a llenar un cupón y participar en un viaje a la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006. Llenaron dos cupones. Jesús puso sus datos y el nombre de los niños y metieron los papeles en una cajita.
“Es que uno siempre piensa que no se va a ganar nada” dijo Jesús una vez que conversamos con él. Sobre el tema. Es que eso pasa ¿verdad? Muchas veces uno participa en concursos, bingos, rifas o incluso la lotería y hay una vocecita que se impone y dice: NO VAS A GANAR.
Pero…a veces la suerte te acompaña.
Resulta que unos dos meses después Jesús recibe una llamada que lo dejó con la boca abierta:
-¿Hablo con el señor Jesús Pérez?
-Sí, aquí habla Jesús. Cuénteme.
-Le llamamos para informarle que su hijo ha sido seleccionado para viajar a un partido del mundial de fútbol en Alemania.
-Ya va, ya va, ya va…¿Qué? Sí yo no tengo hijos.
-Sí claro, su hijo José David está entre los ganadores del concurso Sueño de un pequeño mundialista y podrá viajar al mundial con todos los gastos pagos.
Bueno, lo que acaban de leer en realidad no ocurrió así, a Jesús no lo llamaron porque él puso el nombre del papá de los niños, Júnior Pérez, y lo llamaron a él, solo que quisimos inventarnos ese diálogo así en la mente para hacerlo tipo película.
Pero sí, a Júnior un día le repicó el teléfono y le avisaron que su hijo José David había ganado el concurso junto con otros dos niños venezolanos. Luego de la escogencia, José David pasó a un otro sorteo con todos los niños seleccionados en el mundo entero para ver a cuál partido iba a asistir ¿Y adivinen qué? Resultó seleccionado para nada más y nada menos que la gran final. Claro en ese momento no sabía quiénes la jugarían, pero el destino unió a Francia y a Italia en ese memorable partido donde los italianos levantaron su cuarta copa del mundo.
El programa “Sueño de un Pequeño Mundialista”, de una afamada cadena de restaurantes de comida rápida, uno de los principales patrocinantes del evento fue la que se llevó a José David, junto a Brian Curvelo, oriundo de Caracas (en aquel entonces de seis años) y María Lourdes Deturas, de El Tigre (con 9 años de edad), al Mundial Alemania 2006. “¿Saben esos niñitos que llevan de la mano los jugadores? Bueno yo fui uno de ellos en aquel partido memorable”, nos contó José David en una entrevista que le realizamos en su casa en el año 2014.
José tuvo la oportunidad de llevar de la mano a al defensor francés Lilian Thuram, y ser visto por millones de personas en todo el mundo en la final del mundo. “Yo presencié el cabezazo de Zidane a Materazzi desde un punto privilegiado de la tribuna. Recuerdo que me enojé porque iba a Francia. Vi en vivo el último partido de Zizou y la grandiosa celebración italiana”, nos cuenta entre risas el joven que hoy tiene 29 años y vive en los Estados Unidos.
En la cancha
“Yo ni siquiera llevé a mi hijo a ese restaurante, a pesar de que está cerca de mi casa. Yo estaba en casa y llamó Jesús preguntándome la cédula, y me extrañé, pero le pasé los datos. Al rato llegó con los cupones y se los dio a José David y a mi otro hijo José Daniel. Les dijo, hey esto es para que vayan al Mundial…jajaja y seis meses después estábamos presenciando la final, escuchando a Shakira bien de cerca. Ellos nos llamaron a casa, a mí me iba a dar un infarto y José David salió corriendo como un loco de la emoción”, nos contó Júnior en aquella entrevista en Cabimas, ciudad de donde son originarios.
Ellos tuvieron muchos problemas para organizar el viaje ya que José David no tenía pasaporte en ese momento. “Tuve que mover cielo y tierra, porque tú sabes cómo es la burocracia aquí. Pero gracias a Dios obtuvimos el pasaporte y logramos viajar”.
Cuando les tocó viajar, la empresa se equivocó y los envío antes de tiempo. ¿Mejor, verdad?, pero la empresa corrió con todos los gastos de alojamiento, comida y 500 dólares para el disfrute.
“Llegamos antes, por eso hicimos el tour por Berlín dos veces. Yo estaba como en las nubes, aún no lo podía creer”, expresó José David quien los días previos al viaje no podía dormir y hasta se le cayó el cabello por la ansiedad. “Se me hizo un peloncito detrás, cerca del cuello, cuando regresé a Venezuela se me quitó. No dormía bien y comimos muchas hamburguesas con papas jajaja”.


El programa llevó a 1399 al mundial de Alemania. “En el grupo de 22 niños que acompañamos a las dos selecciones, habíamos de muchas nacionalidades: un italiano, una niña rusa, un escocés, un chino, un inglés y varios alemanes. Arribamos al estadio unas cinco horas antes del juego para practicar una y otra vez lo que debíamos hacer durante el acto. Los guías hablaban más de 10 idiomas. Nos cambiamos en el mismo vestidor de los jugadores. Nos dieron muchos regalos, franelas, chaquetas, un uniforme el cual no me quité por 10 días. Saludamos a todos los jugadores. Thuram me abrazó y me dijo unas cosas, pero no le entendí jejejeje”, relató entre risas el joven.
La FIFA realiza este tipo de actos como parte del protocolo oficial de los partidos. Se utilizan niños, de cuatro a diez años de edad, para simbolizar la paz y la esperanza.

José David fue visible en el grupo, ya que es alto, y además estaba en toda la esquina derecha junto al defensor galo. “Me iba a tocar Zidane, pero me cambiaron porque era muy alto. Los zapatos me quedaban apretados. Hoy por hoy no me pongo el uniforme porque no me queda jajajaja”.
De esta forma José David no jugó en el Olímpico, pero el muchacho cabimense pisó césped mundialista como Alí Cañas con Ghana y Danny con Portugal, otros venezolanos que han tenido la oportunidad de estar en una cancha durante un partido mundialista.
Muchas fueron las anécdotas, y la fortuna también. “Cuando llegamos al hotel, debajo de la cama me conseguí par de botas nuevecitas de mi talla (alguien las dejó botadas allí). Y en el avión de regreso a Venezuela hallé 180 Euros envueltos en un papel, no podía ser más feliz”, acotó el afortunado.
Sin duda José David estaba de suerte: fue seleccionado, viajó, conoció Alemania de gratis y se vino con mucho real en el bolsillo y una grandiosa experiencia que contar. “¡Fabio Cannavaro casi que lo adopta como amuleto jaja!” dijo entre risas Júnior.

